Lo más importante es que pasen la primera semana separadas, así descartas que la recién llegada no tenga ninguna enfermedad que pueda pasarle a la otra. Una vez pasado el “periodo de cuarentena” cuando las pongas juntas la primera vez procura que sea en terreno neutral y que no sea donde están ellas de normal. Puede ser el sofá, pero pon unas toallas por si a alguna se le escapa el pipí! Al principio es probable que se ignoren, y después empezarán a olerse y quizás una persiga a la otra. Déjalas un ratito y devuelve a cada una a su jaula. Júntalas de nuevo un par de veces. Si ves que se llevan bien, ya las puedes juntar, pero antes debes limpiar bien la jaula donde vayan a vivir, y todos los accesorios para que no huela a ninguna y así evitar problemas de territorialidad.
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